Ruth Carrasco fue la encargada de presentar la iniciativa del Gobierno, que consideró en todo momento "una propuesta que se puede defender desde el punto de vista ético y/o social". Éticamente, la diputada ensalzó la solidaridad implícita en el movimiento Hacker, la generosidad con la que se comparten archivos y conocimientos y valoró la importancia de tener libertad sobre un software adquirido, con código abierto.
Definió el concepto, desvinculándolo de la idea de gratuidad que se puede deducir del nombre empleado para designarlo e hizo referencia a su creador, Richard Stallman. "Independencia tecnológica, interoperabilidad o nuevos servicios" fueron algunas ventajas que la diputada vinculó al software libre, por lo que "debemos ser los primeros en unirnos a la iniciativa".
El PRC, que presentaba la moción junto al PSOE, habló en boca de Rosa Valdés manifestando que apoya a "una Cantabria avanzada" y su alegría ante el hecho de que "el mayor representante de la comunidad se pronuncie a favor de mayores opciones de futuro".
A pesar de su apoyo a la propuesta, que adelantó desde el comienzo de su intervención, Luis Carlos Albalá (PP) fue el encargado de sacarle fallos a la proposición no de ley. Consideró que la propuesta es "una infinitesimal pieza de la e-administración" y advirtió de los conocimientos que se requieren para su utilización, que lo pueden convertir, no no existir, en "más caro que el software propietario".
Sugirió también la creación de un núcleo de conocimiento paralelo en la UC y se preguntó por la necesidad de EMCANTA, recriminando al Gobierno el poco avance hasta el momento en este campo.
Ruth Carrasco, al volver al estrado, destacó el "cambio de modelo productivo" que supone el software libre y agradeció la ayuda de los internautas en la configuración de esta intervención que buscaba "visibilizar una realidad de éxito".