domingo, marzo 3, 2024
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Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles, en la Filmoteca

Día 30 a las 17,30

Argumento[editar]

La película trata de la vida cotidiana de una bruselense, madre de un chico de dieciséis años, viuda y aún joven. Muestra sus tareas cotidianas, repetitivas y alienantes: planchar, pelar verduras, fregar los platos, hacer la cama, etc. Esta ama de casa se prostituye, previa cita, en su domicilio. Los clientes que acuden a su habitación le proporcionan los recursos económicos que necesita para pagar el alquiler, vivir y criar a su hijo. Apenas se distinguen, a sus ojos, del marido que ya no tiene y al que nunca amó. Se ha encerrado así en una vida sin placer hasta el día en que el placer llegue.

Producción[editar]

Tras establecerse como una de las principales directoras de cine en 1974 con Je, tu, il, elle, Akerman declaró que «se sentía preparada para hacer un largometraje con más dinero» y solicitó una subvención al gobierno belga para obtener ayuda financiera, presentando un guion que Jane Clarke describió como el retrato de «una rutina rigurosa [construida] en torno a la comida… y el sexo rutinario comprado por la tarde». Este guion solo sería la base aproximada de Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles, porque después de que Akerman recibiera la subvención gubernamental de 120.000 dólares y comenzara la producción, desechó el guion y comenzó una nueva película en su lugar]. Akerman también explicó que pudo hacer una película centrada en la mujer porque «en ese momento todo el mundo hablaba de mujeres» y que era «el momento adecuado».

El rodaje de Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles duró cinco semanas y Akerman la definió como «una película de amor a mi madre. Es un reconocimiento a ese tipo de mujer». Akerman utilizó un equipo exclusivamente femenino para la película, que, según declaró más tarde, «no funcionó tan bien, no porque fueran mujeres, sino porque yo no las elegí. Bastaba con ser mujer para trabajar en mi película… así que el rodaje fue horrible». Akerman declaró además que la película es una reacción a «una jerarquía de imágenes» en el cine que sitúa un accidente de coche o un beso «más arriba en la jerarquía que lavar los platos… Y no es por accidente, sino que está relacionado con el lugar que ocupa la mujer en la jerarquía social… El trabajo de la mujer surge de la opresión y lo que surge de la opresión es más interesante. Hay que ser preciso. Hay que serlo».

La película muestra largos momentos de la vida de Jeanne Dielman en tiempo real, lo que, según Akerman, «era la única manera de rodar la película: evitar cortar la acción en cien sitios, mirar con atención y ser respetuosa. El encuadre debía respetar su espacio, a ella y sus gestos dentro de él». Las largas tomas estáticas garantizan que el espectador «siempre sepa dónde estoy».

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